Dad gracias en todo…¿En serio?
El 12 de marzo, asistimos a una boda, cuando sonó el celular, una llamada cambio todo, Yordin Aldana. se había sentido muy, muy mal y fue llevado de emergencia al hospital quedándose hospitalizado, luego de una serie de exámenes, se confirmaba lo impensable… “su hijo tiene leucemia…” la historia de la familia cambio, son noticias que desgarran el alma…
Han pasado los días, han sido días complicados, para todos, pero obviamente para él muchísimo más. Pero, según 1 Tesalonicenses 5:18 debemos dar gracias en todo, ¿en serio? ¿Dios realmente espera que le dé las gracias en todas las circunstancias? Ésta es una pregunta justa y merece una respuesta. Rara vez podemos encontrar un seguidor de Cristo que viva constantemente dando gracias en todas las cosas.
Dios incluyó muchos pasajes e historias en la Biblia que nos animan, nos invitan e incluso nos ordenan que demos gracias continuamente a Dios.
“Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.Jehová Dios mío, te alabaré para siempre. (Salmo 30:11–12)
“Mi Dios eres tú, y te alabaré; Dios mío, te exaltaré. Alabad a Jehová, porque él es bueno; Porque para siempre es su misericordia.” (Salmo 118:28–29)
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidos vuestros pedidos delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”
(Filipenses 4:6)
Pero cuando ves el panorama incierto, su dolor, el desgaste físico, cuando la sanación no llega, dar gracias en estas circunstancias dolorosas puede parecer insensible e incluso cruel, hasta ser tildado de loco o masoquista.
¿Cómo puedo estar agradecido por el dolor, ver sufrir a un hijo? ¿Por qué Dios nos pediría que hiciéramos esto? Bendecir, alabar, dar gloria y arrodillarse. Estas expresiones en las Escrituras se ven en las ofrendas de agradecimiento, las expresiones de alabanza en los Salmos y en la asombrosa confesión de Job cuando lo había perdido todo., “…Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.” (Job 1:21)
La idea bíblica de dar gracias es la sumisión a la voluntad de Dios y la confianza en su carácter en lugar de estar satisfecho con nuestras circunstancias.
Muchos de nosotros estamos acostumbrados a obtener exactamente lo que queremos, exactamente cuando lo queremos. Nuestras expectativas son tan altas que ni siquiera estamos realmente agradecidos por las cosas buenas, mucho menos en todas las circunstancias. Nuestra naturaleza pecaminosa nos ha llevado a un sentido de derecho y descontento que roba lo que Dios quiere hacer en nuestro corazón y nos lleva a muchos otros pecados. En Romanos 1, la ingratitud es un ingrediente clave en el camino hacia la ceguera espiritual, la idolatría y la reprobación.
“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.” (Romanos 1:21)
Desde que empezó esta historia, Yordin J. nos ha dado un claro ejemplo de actitud, madurez y fortalecimiento espiritual, y no lo digo porque exaltarlo o acomodar la situación, a pesar de las circunstancias, mientras estuvo hospitalizado, evangelizo a 3 jóvenes con los que les toco compartir sala, siempre trato de alegrarles el día, motivarlos que la última palabra la tiene el Padre y no un diagnóstico.
Claro, fácil no ha sido, nuestra naturaleza es débil, pero seguimos aprendiendo y recordamos lo descrito en 1 Pedro 4: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese”

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